La solución
Alguien pide información de una de tus propiedades en Idealista. Ese aviso entra en tu correo, y ahí es donde casi todas las agencias lo dejan enfriar. Aquí no.
En el momento en que llega el email, el sistema lo lee y saca con inteligencia lo que importa: nombre, teléfono, correo y qué propiedad le interesa. Y actúa según lo que haya dejado el cliente.
Si ha dejado teléfono, en menos de un minuto le entra un WhatsApp tuyo. Le dices que acabas de recibir su petición desde Idealista, que ya has avisado al comercial para que le llame enseguida y, de paso, le haces un par de preguntas cortas. Una lo cambia todo: “para comprar, ¿necesitas vender antes otra propiedad?”. Si responde que sí, ese contacto pasa a prioridad absoluta y tu comercial recibe al instante otro aviso: deja lo que estés haciendo y llama a este ahora.
¿Y si solo dejó el email? No se queda sin respuesta: le llega la atención igual de rápido por correo. En los dos casos ganas por lo mismo que pierde la competencia, por velocidad.
El resultado
Pasas de contestar horas después a contestar en un minuto, con una imagen de agencia que está encima de cada cliente. Y no atiendes a ciegas: sabes cuál de todos los contactos es el que hay que llamar primero, ese que necesita vender para comprar y que vale por dos operaciones, la venta de tu propiedad y una captación.
En inmobiliaria gana quien llega antes y sabe a quién priorizar. Esta automatización te da las dos cosas, sola, cada vez que suena Idealista.