La solución
Se pulsa el icono y aparecen dos números: en qué puesto sale la comunidad cuando alguien busca en Skool y en qué puesto dentro de su categoría. Mañana habrá otro punto, y en una semana una línea que dice si el trabajo de estos días ha servido para algo.
Debajo, su gente: cuántos son, de qué países, por dónde llegaron y cuáles llevan tiempo sin aparecer. Y un botón para llevarse esa lista a su propio CRM y escribirles, que es donde el dato deja de ser una cifra bonita y empieza a valer dinero.
La decisión que ordena todo lo demás: el detalle de sus miembros no sale de su navegador. Ni nombres, ni correos, ni lo que contestaron al entrar. Si quiere moverlos, van a su cuenta, no a la nuestra. Hay un test que salta si alguien intenta cambiar eso en una limpieza de código.
Encima, una lectura automática que le dice en dos frases qué está viendo, para el que abre el panel y no sabe por dónde empezar.
El resultado
Una herramienta pequeña que contesta en dos segundos lo que antes no contestaba nadie, y que además le devuelve a cada dueño el control de su propia lista. Hoy funciona instalada a mano y con la ficha de la tienda de Chrome como siguiente paso.
En NUHKA no montamos solo lo que se ve. Producto, medida y privacidad se deciden a la vez, porque las tres acaban en la misma pantalla.