La solución
Montamos un asistente que vive en WhatsApp y atiende cada mensaje en el momento en que entra. Lee la conversación, entiende de qué negocio viene la persona y le hace las preguntas que haría un buen comercial: qué necesita, para cuándo y cuánto está dispuesta a invertir. Cuando ve que encaja, propone una llamada de valoración y deja la cita cerrada ahí mismo, dentro del chat.
No arranca de cero en cada mensaje. Recuerda todo lo que la persona ya ha contado, así que nunca pide un dato dos veces. Y sabe cuándo parar: una vez agendada la llamada deja de insistir, y si detecta que alguien solo está haciendo perder el tiempo, cierra la conversación con educación.
Cada cliente que pasa por él queda registrado con su ficha (qué negocio tiene, qué pidió, con qué urgencia) y, si hace falta, un resumen por correo para retomar la conversación más tarde.
El resultado
Un comercial que no duerme, no se satura y no se olvida de nadie. Responde a las tres de la madrugada igual que a mediodía, filtra a quien tiene intención real y llega a la llamada con los deberes hechos.
Y no hace falta que te lo contemos. Está funcionando ahora mismo. Escríbele y compruébalo. El asistente que te atiende es exactamente el que pondríamos a atender a tus clientes.