La nube dejó de ser una decisión técnica para ser una decisión de negocio. La pregunta ya no es “si”, sino “qué, cuándo y a qué coste”.
No todo va a la nube
Migrar por moda es caro. Lo que se mueve debe justificar el cambio: escalabilidad, disponibilidad o ahorro real frente a mantener infraestructura propia.
El coste oculto
El error típico es migrar tal cual, sin rediseñar. Acabas pagando en la nube las ineficiencias que ya tenías. Una migración bien hecha aprovecha para simplificar, no para replicar.
Mídelo, planifícalo por fases y deja margen para ajustar. La nube premia a quien la usa con criterio.